¿Trabajar en la nube es posible?

¿Trabajar en la nube es posible?

 

Hace unos años en los sectores técnicos se empezó a hablar de un concepto de esos que todo el mundo de repente es experto, pero que realmente nadie detalla de forma transparente, y completa. Ese concepto es la nube, cloud, o cloud computing. Este concepto tiene dos vertientes principales: la del usuario, y la del servidor.
La vertiente del servidor implica una nueva filosofía de entender la gestión de entornos virtuales, de forma dinámica, o lo que es lo mismo, que los recursos físicos de las máquinas puedan asignarse de forma dinámica a los servidores que lo requieran en un momento concreto, o bien reforzando de forma automática estructuras. Esto robustece enormemente la arquitectura, y reduce costes de forma drástica, ya que permite optimizar el consumo de los recursos, que al final se traduce en coste económico.
La vertiente del usuario, es la de la persona que se beneficia de todas esas estructuras robustas sin tener que tener ni idea. Es como beberse un zumo de naranja en cualquier momento y lugar, si saber lo que es un exprimidor. Existen actualmente numerosas aplicaciones web que se apoyan en infraestructuras como las descritas anteriormente, y que de cara al usuario, simplifican su trabajo de forma drástica. Por tanto, trabajar en la nube significa utilizar aplicaciones como procesadores de texto, almacenamiento de archivos, o utilizar aplicaciones complejas como un editor de imagen, desde el navegador.
En este sentido, estas aplicaciones no consumen recursos del ordenador en el que se ejecutan, sino de la nube, que puede estar compuesta por un conjunto de servidores que distribuyen sus recursos de forma dinámica. De esta forma, es posible, por ejemplo, empezar a trabajar en un documento en la oficina, continuarlo en casa colaborando a la vez con otro compañero y observando sus cambios en tiempo real, y revisarlo en el móvil, únicamente utilizando un navegador de internet. De este documento dispondremos un versionado, de tal manera que tendremos una copia guardada del mismo con cada cambio que se realiza en él.
Las ventajas más importantes que proporciona esta filosofía sobre el trabajo tradicional son principalmente tres: Dispondremos inmediatamente de un backup de nuestro trabajo, al que podremos acceder desde cualquier lugar, de forma segura. La segunda es que ahorra en complejidad de mantenimiento, ya que no es necesario preocuparse de mantener servidores, o dispositivos, o de tener la aplicación instalada en el ordenador, independiente de los recursos físicos. La tercera es que el coste de cualquier solución de este tipo, con toda esta funcionalidad, es siempre inferior al de la aplicación de escritorio.
Ahora, y tras esta explicación ¿es posible trabajar en la nube?, Si es posible, y muy recomendable, pero exige un cambio de mentalidad que normalmente el trabajo diario no permite principalmente por tiempo. Esta es la principal barrera de utilización de estas tecnologías y por ello su penetración en las pymes es lenta. La otra barrera es el control de la información, ya que existen servicios de almacenamiento de archivos, o de procesamiento de textos cuyos servidores no están en nuestro país y su legislación respecto a la protección de datos es diferente.
Por ello trabajar en la nube en muchas situaciones supone un ahorro considerable de tiempo y dinero, pero siempre es recomendable disponer de una copia de seguridad o backup, en un disco duro al que tengamos acceso directo físicamente, y dependiendo del valor que tenga dicha información, buscar una solución híbrida entre el uso de la nube y el uso privado, para evitar filtraciones de información, o pérdidas incontroladas de la misma.

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